diumenge, 25 de maig de 2008

L'enveja

- Me da la impresión de que la envidia no tiene nada que ver con las circunstancias reales u objetivas. Quiero decir que no es que las personas favorecidas por la fortuna no deban sentir envidia de los demás y que las menos favorecidas sí puedan experimentarla. La envidia no es así. Es como un tumor en nuestro interior, que nace a su antojo, en algún lugar desconocido por nosotros, y, sin atender a razones lógicas, se va desarrollando deprisa. Y, por más conscientes que seamos de ello, no podemos detenerlo. Y no es que la gente afortunada no tenga tumores y que a la gente desgraciada le salgan con facilidad, ¿verdad? Pues lo mismo.

Mizuki escuchaba en silencio. En muy contadas ocasiones Yôko Matsunaka pronunciaba un discurso tan largo.

- Es muy difícil de explicar a una persona que nunca la haya sentido. Déjame decirte solamente que convivir, día tras día, con la envidia no es nada fácil. En realidad, es com oir acarreando contigo un pequeño infierno. Y tú, Mizuki, puedes sentirte muy afortunada de no haberla experimentado jamás.

Sauce ciego, mujer dormida, 2008

Haruki Murakami

El Temps substrau la Veritat a l'Enveja i la Discòrdia, 1641
Nicolas Poussin